Paranoia en carreteras de México

Simon Bolz, www.simonbolz.comNeurona nerviosa

Nuestro Director acaba de viajar por carretera desde Guadalajara hasta Torreón, México (desde el occidente del país hasta el norte; más de 750 kilómetros). Cabe recordar que la esposa de nuestro jefe es originaria de Torreón, mejor conocida como la Comarca Lagunera (alias la Comarca Balacera, por la inseguridad que ha asolado algunas regiones del país, principalmente al norte). Tenía sin manejar hasta allá más de tres años (desde entonces había viajado a Torreón varias veces, pero en avión), mientras que antes viajaba en auto hasta al norte casi cada mes. La inseguridad cambió todo.

Hasta antes de este fin de semana, el último viaje había sido, como dijimos, hace tres años. Dicha travesía puso muy nervioso a nuestro Director: pocos autos en las autopistas y carreteras, y los que había eran del estado donde circulaba: placas de Zacatecas en Zacatecas; placas de Aguascalientes, en Aguascalientes; y así en Jalisco, Durango y Coahuila. La mayoría de la circulación eran camionetas de rancherías y uno que otro auto de tránsito local. El transporte de carga era escaso y la vigilancia policial y militar era reducida y en solo algunos puntos. Y no era para menos: las noticias y las pláticas de conocidos aseguraban de hechos violentos en dicha carretera: asaltos, secuestros, extorsiones.

No sabemos qué tan ciertas eran algunas de estas situaciones, pero lo que sí nos consta es que marcó la percepción de inseguridad en dicha carretera, tan así que durante más de dos años fue poca la circulación de autos y camiones; y eso que estamos hablando de una carretera internacional que conecta El Paso, Texas, con la Ciudad de México, pasando por Ciudad Juárez, Chihuahua, Torreón, Zacatecas, Aguascalientes, León…

Este fin de semana, a diferencia de hace tres años, por la carretera circulaban gran cantidad de camiones de carga, aunque en cuanto a autos y camionetas con familias, estos eran pocos; eso sí: hace tres años no se vio ninguno en todo el trayecto (para ponerse nervioso, de verdad). Además, en esta ocasión, la vigilancia militar y policial fue bastante, aunque en algunos tramos (hasta de más de 100 kilómetros) no se veía ni una sola autoridad, solo algunos tractocamiones y uno que otro coche; nada de qué alarmarse.

La única situación rara que vio nuestro Director fue en una gasolinera ubicada al norte de Fresnillo, Zacatecas: el tipo de la tienda de conveniencia, malencarado, nada amable y que no contestó ni los buenos días al Director; además, el despachador se acercó de igual manera. Al minuto llegó una camioneta con dos fulanos con muy mala pinta, mismos que se le acercaron al encargado de la tienda sin dejar de mirar al Director, quien, paranoia incluida, de inmediato se subió a su coche y avanzó a toda velocidad.

Nota importante: a nuestro Director no le pasó nada ni vio nada grave, incluso notó mucha vigilancia; aún así, si usted planea viajar por dicha carretera, hágalo bajo su propio riesgo. Después no queremos quejas tipo: “Es que confié en el Director” o aglo así.

Nostalgia: De ida, nuestro Director llegó una noche a la bellísima ciudad colonial Zacatecas (Patrimonio de la Humanidad) para recordar viejos tiempos (tenía más de cuatro años sin ir). Le dio tristeza ver las calles solas, sin turismo, solo gente local. En el hotel que llegó (y que siempre había llegado antes) tal vez solo había una décima parte de ocupación (era día festivo), siendo que antes de la ola de violencia, durante cualquier época del año, rebosaba de turistas locales y extranjeros.

El Director le preguntó a tres zacatecanos que qué había pasado, “¿por qué tan sola la ciudad?”, a lo que le respondieron que, en efecto, era por la violencia, aunque aseguraron que esta se circunscribía a las orillas de la ciudad. Aun así, la tristeza o la añoranza por una ciudad viva estaba en sus memorias.

“Pues sí, que los maten a todos y se acaba este desmadre”, dicen que dijo una persona con la que platicó el Director allá en Torreón, quien aseguró que hay limpia por parte de las autoridades y contó varios casos, dos de ellos de primera mano… Por cierto, Torreón goza de una inusual tranquilidad.

Hoy sigue la paranoia

La que viaja en coche al norte es de Simon Bolz

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