País de ojetes: la vergüenza de ser mexicano

Neurona mala

En tan solo un tramo de 3.5 kilómetros que recorre el Director de su domicilio a su trabajo se topó con cinco faltas graves al reglamento de tránsito (en orden cronológico):

  • Una camioneta de transporte de valores se pasó una luz roja
  • Casi inmediatamente después una camioneta del Ministerio Público (la cual no estaba en alguna emergencia) se pasó otra luz roja
  • Dos cuadras más adelante un taxista se cambió de carril (lo cual allí no está permitido), y, ya encarrerado, se pasó otra luz roja
  • Un motociclista pasó a toda velocidad entre los autos, el cual casi provoca un accidente con uno de ellos (quien iba a cambiarse de carril, totalmente permitido)
  • El mismo motociclista, cuadras más adelante, se atravesó frente al Director provocando una frenada de emergencia. El Director, molesto, claro, le gritó: “¡¡¡Ah, que bruto, cabrón!!!”. El motociclista se le acercó a la ventanilla y le contestó: “Pues es que tú vas hecho la madre”, cosa que es mentira: dicha avenida tiene un límite de velocidad de 60 km/h; el Director circulaba a 65 km/h, dentro del margen de tolerancia.

El incidente terminó con una mentada de madre mutua y el coraje de Nuestro Director quien comenzó a cuestionarse: “¿Por qué somos tan ojetes los mexicanos?”.

Para los que no son de México (aunque si eres de aquí, no estaría mal una revisada al tema): Ojete: malagradecido, pendenciero, agresivo, rencoroso, hostil, vengativo, belicoso, ventajoso, ofensivo, resentido… todas ellas y más en una sola palabra: ojete.

En seguida una lista de qué tan ojetes podemos ser los mexicanos, todas noticias recientes (de verdad impresionante):

Aumentan precio de transporte público en Guadalajara mediante un montaje entre permisionarios y autoridades (un debate y amagos falsos); por cierto: el servicio es de pésima calidad.

Alcalde deja sin drenaje a comunidad indígena por comprarse una camioneta de lujo; además le compró a su mamá un auto.

Corrupción en Nuevo Vallarta permite adueñarse de manera ilegal de playas y calles públicas.

Degollan a pareja de ancianos para robarles la caja fuerte.

Talan cientos de árboles en una avenida para que se vieran los anuncios espectaculares.

Y además, otras situaciones provocadas por ojetes: el problema del narcotráfico, la inseguridad, el saqueo, empresarios corruptos, evasión fiscal, la corrupción, suciedad, poca amabilidad, depredación de bosques, apropiación ilegal de espacios públicos (y privados), gandallismo, abusos, secuestros, ignorancia, etcétera, etcétera y etcétera.

Hace un tiempo aquí en la Dirección de Asuntos Bipolares publicamos un catálogo para indignarse: de verdad que son cosas de ojetes. Por eso: qué vergüenza ser mexicano, al menos por estos temas y en estos tiempos.

Y claro que no faltará el estúpido que diga: “Si no estás a gusto en México, por qué no te largas”.

“Pinche ojete”, dicen que le contestaría el Director.

Hoy me avergüenzo

La que no sabemos si es mexicana, pero seguro sí es latina (y no tiene vergüenza) es de Suicide Girls

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