Una maestra

¿Neuronas?

Antes de comenzar, el Director pide una sincera disculpa porque vamos a desbaratar la reputación de una persona. No le gustaría hacerlo, pero en esta ocasión lo amerita.

El alter ego del Director tiene una amiga que es maestra de primaria; es buena persona, pero le molesta el hecho de que se dedique a educar niños sin tener las mínimas bases de la enseñanza.

Primero algo de contexto: la chica en cuestión es la típica guapetona que fue muy popular en la preparatoria. El problema es que se quedó en la preparatoria: cero madurez emocional y mental. Comprobado.

Estudió para educadora y se graduó (¿cómo?, es un misterio). Ahora es maestra y tiene a su cargo dos grupos de primaria: uno por la mañana y otro nocturno.

De lo menos que se espera de alguien que se dedique a enseñar es que sepa escribir, pero esta maestra carece totalmente de esta habilidad. Y para ejemplificar usaremos algunos textos de su autoría extraídos al azar de una red social (son los más recientes):

“Que hare………estoy desocupadisima”. Le faltan los dos acentos en “Qué” y “haré”, además de otro en la primera “í” de “ísima”; y ni hablar de los puntos suspensivos y la falta de espacio entre éstos y las palabras.

“Hay Vick….ando super tranquis”. ¿Hay de haber?

“Que ricooo….cual calor”. Faltan dos acentos y otros errores.

“Creo que yo se de eso”. Carece del acento en “sé”.

Estos son solo algunos ejemplos que demuestran las carencias de los actuales maestros en México, y esa es precisamente la molestia del alter ego del Director, que, aunque no son todos así, desgraciadamente sí son el promedio del maestro en el país.

Lo grave del asunto es que el magisterio en México está controlado por un grupo de interés que lo único que les interesa es la corrupción y que la gente siga siendo ignorante y, por tanto, manejable.

Y para colmo, los maestros son unos holgazanes: desde la semana pasada solo han tenido dos días de clase… y en ésta si acaso tendrán uno o dos más (Día de las Madres, festivales, Día del Maestro, otros festivales, comidas, etcétera): tres o cuatro días de trabajo en 20.

Por si fuera poco, en las escuelas, donde se supone que la entrada es a las 8:00 am, la mayoría de los niños y maestros ingresan 10 o 15 minutos más tarde (y falta que se instalen en sus aulas e inicien los trabajos).

Es la triste realidad de nuestra educación (y sabemos que nos quedamos cortos).

Como cereza del pastel el Director nos pone un extracto de una conversación con la maestra:

“Que hare………estoy desocupadisima”, escribió la maestra.

“Estudiar”, le respondió el Director.

“Estudiar neeeeee”, fue la respuesta de la guapa maestra.

Epílogo: “Por Dios: los sarcasmos le pasan zumbando y ni en cuenta…”, dicen que dijo el Director.

Hoy soy bipolar, mañana no

La maestra salió de Ipad66

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Una respuesta to “Una maestra”

  1. Repetición « El Regreso del Director Says:

    […] una chica se repitió en la Dirección de Asuntos Bipolares: sucedió el día de ayer con el post Una Maestra, y hace algunos ayeres con la entrada Ah, que pinches maestros tan […]

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